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martes, 28 de octubre de 2014

UNA MAÑANA EN EL INSTITUT 4CANTONS


 Por una amable invitación de Begonya Folch, ayer lunes 27 de octubre, pasé un par de horas con un grupo de alumnos del Institut 4Cantons.

Se trataba de un corto taller, en el que se trabajó con acuarelas sobre el tema del paisaje.

Tres puntos de un gran interés para mí:

La reunión de la tecnología con la manualidad, todos los alumnos tenían un elemento informático, en el que veían el referente propuesto, y la conversión de este referente en dibujo.

Otro, la gran y rica diversidad de resultados -como se puede comprobar en las imágenes-; desde un expresionismo casi abstracto, hasta tentativas de un cierto realismo naturalista.

El tercero, una plausible confirmación de que la pulsión por dibujar sobrevive, sigo pensando -por ahora- que es algo innato en el ser humano.

Una experiencia más que satisfactoria, en la que me ayudó la profesora Beatriu Surroca.





                                     












jueves, 5 de junio de 2014

Una emocionante sorpresa



La vida a veces concede sorpresas muy agradables. Ésta ha sido más que agradable emocionante.

Hace unos días recibí un e-mail de Begonya Folch, profesora del Institut Quatre Cantons, en el que me contaba que una alumna suya, Rimsha Iqbal, contemplando un cuadro mío Arbor Mundi, expuesto en Can Framis, había escrito un poema.

Ya dije en el post anterior, refiriéndome a Stupor Mundi, la importancia que tiene para mí, que la obra produzca un feed back.

A los pintores y escultores nos sucede que cuando la obra sale del estudio, para no regresar, sufrimos una pérdida definitiva, una cierta sensación de muerte. Por ello cuando se recibe una respuesta, algo que llega a partir del trabajo realizado y desaparecido, aparece un nuevo sentido. Un nuevo y estimulante sentido. Algo así acabo de vivir con el poema de Rimsha.

Beneath the trees

I can't promise the sea,
The sky or the stars
I can only promise my body, I know
Perhaps tomorrow we will not be together
Beneath the trees
Poetry with my lips
And that makes  me a devotee of truth
That day hurted me
Wake up! As a line of stars!
You were with me and I still felt  your heartbeat
And into your eyes I learmed to have a different view.

Ella misma lo ha traducido al catalán

No et puc prometre el mar,
Ni el cel ni els estels
Només et puc prometre el meu cos, jo sé
Que potser demà ja no estarem junts dessota els arbres
Poesia amb els meus llavis
Això em fa devot de la veritat
Aquell dia em va fer mal
Aixeca't! Com una línia d'estrelles!
M'acompanyaves tu, i encara sentia el teu batec
I dintre dels teus ulls vaig aprendre a viure una altre visió.

Gracias, Rimsha.




sábado, 17 de mayo de 2014

Carta sobre Stupor Mundi


Retrato de Ruth. Obra realizada durante el rodaje de Stupor Mundi.

La historia empezó hace casi dos años, aunque Hilari y yo hacía tiempo que hablábamos de ello.

Hacía falta una modelo, así que lo primero fue encontrarla. Apareció un poco por azar: Ruth. Nos vimos por primera vez en septiembre de 2012, así que en esas fechas empezó la aventura. El primer contacto fue muy positivo, quiero pensar que para los dos.

Rápidamente, Nuria, Hilari y Sergi, empezaron las entrevistas. Se trataba de visitar a personas que tienen obra mía y que contaran sus experiencias sobre esa convivencia, obra y poseedor, un observador continuo.

Llegaron los primero resultados. Algunos como las reacciones y palabras de Andreu Teixidor me conmovieron profundamente. También narraban sus sensaciones personas a las que había hecho un retrato, Elena Posa, Conxa Jufresa, Margaret Metras, Marta Vidal, Aina Clotet...

El documental fue tomando cuerpo. Hilari tenía un claro hilo conductor; a partir del cuadro de un árbol que habita en su casa. Búsqueda de ese árbol e indagación sobre mi personaje a través de quienes tienen obra, y que generalmente me conocen.
También se le dio la palabra a Ruth para que narrara su vivencia como modelo.

A medida que el trabajo avanzaba e iba viendo los resultados las emociones se hacían cada vez más complejas. Para mí todo era nuevo, podía haber tenido conversaciones privadas con personas que habían adquirido obra, pero nunca había llegado a imaginar este aluvión de reflexiones diversas; a las que se añadieron visiones de críticos como Victoria Combalía o Juan Bufill.

Se incorporó al proyecto un querido e inteligente amigo músico, Gerard Pastor.

En mayo de 2013 se proyectaron las primeras imágenes de la película en el estudio, aprovechando una muestra-despedida, organizada por Jordi Ibáñez, en la que se mezclaban obras abstractas y figurativas. Contemporáneamente a esos hechos sucedió el traslado del taller, lo que añadió un plus de complejidad a la situación.
Antes de dejar el estudio de la calle Coïmbra se proyectó una versión casi acabada, en una sesión muy concurrida.

Estando en París le llegó a Nuria la noticia de que Stupor había sido seleccionado para una proyección especial en la Semana de Cine de Valladolid. El pase fue el 22 de octubre en el Museo Patio Herreriano. Una positiva y agradable experiencia.
El miércoles 18 de diciembre se presentó por primera vez en pantalla grande en el cine Girona de Barcelona. Mucho público que pareció acoger, en su mayoría, muy bien la proyección.
En febrero de 2014, se pasó en la Cineteca Matadero de Madrid. Gracias a las gestiones de Nuria, y, pese a la inclemencia del tiempo, una buena asistencia, además de un nivel impensado, Pablo Berger, Emilio Aragón, Fernando Lara, Lola Salvador, Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky... Contrariamente a lo que acostumbra a suceder, al finalizar, un coloquio con observaciones y cuestiones agudas, inteligentes, interesantes.

Stupor Mundi, está ahora en la plataforma digital Filmin, lo que permite una visión generalizada.

El próximo 17 de junio, se pasará en los cines Truffaut de Girona, y, después del verano en la Fundació Joan Miró de Barcelona.

Como conclusión puedo decir que Stupor Mundi ha sido una de las experiencias más interesantes de mi carrera, y, también, de mi vida; y aun no ha terminado, ni mucho menos, su recorrido.

Todavía tengo que digerir la diversidad de cosas que he vivido durante estos últimos meses, desde la entrega de Nuria al proyecto, sin ella no hubieses sido posible, la voluntad y el bien hacer de Hilari, con quien se ha solidificado una gran amistad, la colaboración impagable de Sergi. El feed back que ha significado para mi pintura, es algo que me tiene que hacer sentir feliz y satisfecho, y, que probablemente, haga que esta evolucione, todavía no sé en que sentido, puede que aparezca un gran cambio o, quizá únicamente, una serie de nuevos matices.
Siempre he defendido, muchas veces en contra de la opinión de los galeristas, que entre el artista y sus seguidores, aquellos que hacen posible el devenir del trabajo, se debe producir una comunicación.

La obra no existe sin el observador, Stupor Mundi ha facilitado esto y mucho más, por lo que no puedo sentirme más que un privilegiado. Nada más que dar las gracias a todos ellos, los que desde un lugar u otro han hecho que este proyecto se convirtiera en realidad; y que van a hacer posible, eso espero y deseo, que mi trabajo tenga continuidad.

Stupor Mundi
Dirección y guión, Hilari M. Pellicé
Imagen, Sergi Mañas
Música, Gerard Pastor
Coordinación, Nuria Vidal
www.filmin.es


jueves, 13 de febrero de 2014

El color - 2

Hace unas semanas puse una entrada sobre el color. Hablaba allí del carácter intuitivo de su utilización. ¿Cómo dejar que esa intuición surja?

Puede aparecer a través de diversos estímulos; alguno interiores, mentales, otros exteriores, visuales.

Joseph Campbell en su tetralogía Las máscaras de Dios, compara la relación de un pintor con los colores y los materiales de su paleta y de su estudio con el alquimista  que proyectaba asociaciones psicológicas de las que no era plenamente consciente y sobre las que no tenía un control absoluto.

No sé si la relación entre una cosa y otra es plausible -es la opinión de Campbell-, pero lo cierto es que el entorno del estudio, y, en especial, las paletas sugieren combinaciones de colores. No hace falta fijarse demasiado, están ahí y, a veces, "hablan"

A continuación algunas imágenes de "paletas". En realidad son humildes platos de plástico que utilizo para mezclar las acuarelas y que voy conservando durante un tiempo...



















sábado, 16 de marzo de 2013

UN CUADRO VIAJERO

Una amiga me preguntaba ayer sobre mis sensaciones cuando se vende un cuadro.

Son muy distintas, depende si va a casa de alguien conocido, a una institución, si lo vende una galería...

De hecho adquieren vida propia. De algunos voy teniendo noticias. Otros desaparecen para siempre.

A veces ocurre algo inesperado: uno de los desaparecidos súbitamente se hace visible.

Ha sucedido con "El encuentro", una obra de 1998. Ahora me he enterado de su ubicación habitual: el Museo de Cáceres. Ausente de mi vista desde entonces, me ha llegado la noticia de que ha emprendido un viaje.

Me comunican que forma parte de una exposición colectiva titulada "Encuentro y Diálogo", que inaugurada el pasado 7 de marzo en el MEIAC DE Badajoz, va a seguir circulando por Toledo, Cáceres. Don Benito y Mérida, hasta el 26 de diciembre de este año.

Bon voyage

Pongo a continuación imágenes de la obra y de su colocación en la exposición actual.

Si quieren tener algún dato más sobre este cuadro, pueden ir al post "Una exposición, un cuadro..."








El encuentro, óleo sobre tela, 200 x 300 cm. 1998


lunes, 21 de enero de 2013

LECTURAS INVERNALES - 3

Hace ya muchos años que leí este libro por primera vez -1997-. Había empezado hacia poco mi nueva andadura por la pintura figurativa y este texto me fue útil para visualizar alguno de los problemas que se me planteaban.


HISTORIA DEL PECHO
Marilyn Yalom

¿Por qué me fue tan útil? En el inicio de mi pintura figurativa apareció como uno de los temas centrales el desnudo femenino y, especialmente, el retrato.
Uno de los primeros óleos del momento fue el titulado "...en un cristal..." *, en el que ya se podía intuir la serie de retratos que irían surgiendo a lo largo de los años posteriores. En la mayoría de esos retratos aparecían, aparecen, insinuados o evidentes, los pechos de la modelo.  Sobre el desnudo en general, y, fundamentalmente en el arte, hay una vasta literatura, con textos capitales como los de Mario Perniola, Kenneth Clark, o más recientemente el magnífico "De la esencia o del desnudo" de François Jullien, sobre el que volveré más adelante. Pero ensayos que traten específicamente la cuestión del pecho femenino, no conocía ninguno, no conozco, excepto éste.

La autora no se plantea su trabajo desde un punto de vista ortodoxamente feminista, pero si que lo va bordeando, aunque en ocasiones se muestre crítica con el feminismo radical.
Así y todo creo que el libro tiene una carencia fundamental, reduce el punto de vista masculino a una unívoca lectura. Siempre he sido un defensor de lo femenino frente a lo masculino, pero restringir la interpretación que un ser masculino puede hacer de los senos femeninos a la nostalgia nutricional o a la excitación erótica me parece despreciar la realidad.
Primero porque, pese a todo, no creo que exista una barrera infranqueable entre una cosa y otra, más bien una porosidad -así debería ser-. Siri Hustvedt lo explica muy bien en "Los misterios del rectángulo", y no vamos a entrar en los conceptos junguianos de animus y anima. Sobre esta compleja cuestión es interesante observar el arquetipo femenino que aparece en la estupenda película de Kathryn Bigelow, "Zero Dark Thirty".

Pero puedo, desde mi punto de vista de pintor -más bien de dibujante en este caso- exponer un argumento al respecto.
He defendido muchas veces la idea de que una línea tiene un recorrido lógico, casi me atrevería a decir que único, para mí es definitivo constatar en un dibujo este itinerario: el lógico discurrir de la forma. En la naturaleza esto es omnipresente, y el cuerpo femenino paradigmático, de ahí mi especial interés. Pero puede que sea en los pechos donde la excelencia formal se muestra de un modo más evidente. La línea descrita por el perfil de un pecho es tan sutilmente perfecta que hace que el dibujo sea prácticamente imposible. Y estoy hablando de cualquier tipo de seno, la lógica se mantiene intacta. De ahí que sea tan fácil de detectar la modificación de un pecho, la mano humana es torpe en este sentido, como en mi caso intentar dibujar, es casi una condena al fracaso. Igual que cualquier enfrentamiento con el ser humano, como bien señalo en su momento Giacometti.

Ahora dicho esto, el libro reúne una serie de afirmaciones e hipótesis más que sugerentes.
El primer capítulo "El pecho sagrado" merece una reflexión aparte en la que no quiero entrar ahora. Pero como he comenzado estas líneas hablando de la relación del libro con mi trabajo, voy a ello...

El retrato en el Renacimiento... ¡siempre el Renacimiento!
Puedo poner como ejemplo inicial el celebre díptico de Melún, de Jean Fouquet, donde Agnès Sorel, la amante del rey Carlos VII, travestida en Virgen María, muestra su seno izquierdo, en uno de los cuadros más inquietantes que recuerdo. La cuestión se irá repitiendo, la misma modelo aparece en otra obra -atribuida en ocasiones al mismo pintor- mostrando de nuevo su pecho izquierdo...



De hecho según la autora, durante el Renacimiento, el pecho femenino era considerado parte del  rostro, así que era común que las modelos retratadas mostrasen sus pechos: "Fue durante el Renacimiento cuando los pechos desnudos emergieron en el arte, correspondiendo a una nueva apreciación de la belleza femenina, según la cual los pechos eran en cierto modo parte del rostro" p. 80

Así el libro me daba una inesperada pista en forma de hipótesis histórica sobre el planteamiento de mis retratos femeninos. Digo hipótesis histórica porque el conocimiento de la pintura del Renacimiento ya me había conducido a pensar en ello.

Van apareciendo nombres propios de modelos famosas, Agnès Sorel. Simonetta Vespucci, de quien ya he hablado aquí, y para mi una novedad, descubierta releyendo el libro, Verónica Franco, mitad prostituta, mitad poetisa, modelo del conocido cuadro del Tintoretto, de título revelador, "La dama que descubre el seno", también de Paolo Veronese, y amiga, entre otros, de Montaigne.


Tintoretto

Paolo Veronese


Sólo por los capítulos "El pecho sagrado" y "El pecho erótico, esferas de la estructura celestial" vale la pena leer el libro. No quiero decir que el resto no tenga páginas interesantes, pero para mí estas fueron las más útiles.

De nuevo he hablado de un libro con el que estoy en muchas ocasiones en desacuerdo, pero su lectura fue muy productiva en muchos aspectos, la primera vez que lo leí, y lo ha sido ahora, tantos años después...

*
Este cuadro se puede ver en mi otro blog:  ramonherreros-obra.blogspot.com 











martes, 15 de enero de 2013

LECTURAS INVERNALES - 2

A veces uno se pregunta si mantener vivo un blog, es un acto de voluntarismo inútil, un lanzar una gota insignificante en el vasto mar de la nube, pero a veces sucede que uno se encuentra con una respuesta enriquecedora, con algo  no  esperado, y que anima a seguir en ello.
He recibido este texto del amigo Lluís Armengol, comentando Lecturas invernales - 1. Espero que les interese tanto como a mí...

Una gran suerte recuperar esas lecturas que iniciaste hace unos meses y un acierto pleno comenzarlas por un libro que proporciona mucho juego a todos los amantes de la pintura-pintura como el mismo autor del volumen. El libro es apasionante a muchos propósitos y esa misma pasión y entusiasmo creo modestamente que no excluye una cierta "filología de la pintura" que tú llamas quirúrgica; es absolutamente necesario que alguien trate de cuestiones nada banales como la datación de los cuadros, las atribuciones, las versiones de una misma obra, los procesos de recepción, los vericuetos que han conducido un cuadro hasta tal o cual sitio, etc.; es cierto que a veces esa filología puede amortiguar en demasía la misma pasión visceral, pero no es así en los mejores casos y dentro de la filología literaria podría citarte casos ejemplares. Así pues, lanzamos una lanza a favor de una ecdótica plástica que en manos de un anticuario y "connaisseur" como Arturo Ramón puede dar los mejores resultados.

El método del autor en alguno de sus artículos no es nada novedoso: se trata de establecer paralelismos entre autores en apariencia no semejantes para arrojar un poco de luz tanto en el primero como en el segundo (no otra cosa hace la metáfora en el ámbito literario), y de este modo El Greco puede iluminar aspectos de Jackson Pollock y viceversa, o Rusiñol entrar en conflicto con Hopper, o Ramón Casas desafiar a Ferrer Miró; en fin, si es verdad que los mejores pintores del pasado ayudan a entender, apreciar y disfrutar de los mejores del presente, también es cierto aquello contrario: los más sublimes de nuestro presente alteran el canon del pasado y lo reescriben y lo reinterpretan una y otra vez; nada distinto formuló T.S. Eliot con su idea del "orden simultáneo" o el mismo Borges en sus magníficas líneas sobre "Kafka y sus precursores". La visión lineal, cronológica y unidireccional es sin duda cosa de la Modernidad decimonónica del siglo XIX y poco operativa para la crítica más lúcida; en efecto, como bien dices, el arte se expande de modo no cronológico...

Algo me extrañó que nada dijeses sobre el tema del "cuadro dentro del cuadro", siendo como es un motivo que aparece en buena parte de tu obra y que sin duda seduce por múltiples razones: desde aquellos gabinetes de curiosidades tan bien analizados por Víctor I. Stoichita hasta -repito- la más rabiosa actualidad...; y dentro de ese sub-genero el cuadro de Ferrer-Miró sin duda es atractivo: una multitud de gente contemplando una obra que el espectador NO ve al completo y solamente puede intuir (el marco, el ángulo superior izquierdo funcionan como una sinécdoque de una totalidad que nos es velada caso completamente). ¿Acaso no podría establecerse un paralelismo con el famoso "Ferrocarril" de Edouard Manet donde la niña pegada a la reja contempla algo -el ferrocarril-, que nosotros NO podemos vislumbrar? ¿y no queda todo ello reforzado por esa mujer de la izquierda que mira de frente al espectador-voyeur como invitándole a entrar en la escena? ¿no es una "figura de asistencia" (V. Stoichita) una pieza imprescindible de ese triángulo que formal la madre, la niña y el ferrocarril?


Esa "tematización de la mirada", esa dialéctica entre el ver y el no ver (analizada por el crítico mencionado), ese juego entre lo velado y lo des-velado, ese combate entre aquello que permanece oculto y aquello otro que al fin se ha mostrado es, a mi torpe entender, uno de los aspectos más seductores del arte de la pintura.

En fin, nada me sorprende tu entusiasmo por el artículo dedicado a Tiepolo tratando como trata el motivo del "pintor y la modelo" y con referencias a una película de la cual nos agradaría conocer tu opinión: "La belle noiseuse". Giovanni Battista Tiepolo no es un pintor de enamoramiento inmediato, casi se diría que exige cierta parsimonia y bastante paciencia en el trato; tal vez se halle muy anclado en ese siglo XVIII que siempre da una de cal y una de arena, un siglo bisagra entre una tradición clásica que agoniza y una Modernidad que empieza a levantar cabeza. Sin duda el libro de Roberto Calasso puede despejar dudas a buen seguro infundadas...

El amigo Lluís Armengol concluye incitándome a continuar con estas lecturas invernales, cosa que pienso hacer, y también interrogándome sobre "La belle noiseuse", puede que también hable algo sobre el film de Rivette, aún cuando, todavía después de innumerables visiones, tengo lecturas contradictorias al respecto.







lunes, 7 de enero de 2013

LECTURAS INVERNALES - 1


Han pasado meses desde la aparición de la última lectura, en aquel caso veraniega. ¿Pereza? Quizá no había encontrado o pensado en ningún texto lo suficientemente estimulante, y no quiero decir que no haya leído nada interesante, incluso muy interesante, pero una cosa es el interés y otra el estímulo.

NADA ES BELLO SIN EL AZAR
Artur Ramon

He aquí que ha caído en mis manos un libro con el que estoy en desacuerdo en muchas cosas, pero que, en cambio, ha despertado la voluntad de escribir estas líneas... ¿por qué?
Porqué, pese a todo, coincido con muchas de sus afirmaciones...

Por ejemplo, la supervivencia de la pintura, el autor aduce que existe desde la prehistoria, es probable que sea anterior al lenguaje articulado, por lo que su larga supervivencia le asegura el futuro. Creo que todavía hay una cosa, de momento, más definitiva, prácticamente todos los niños tienen una irresistible pulsión por dibujar. Veremos si en un futuro, no demasiado lejano, poblado por seres biónicos, esto también se pierde...

Otra de las cosas en las que no puedo estar más de acuerdo es en la afirmación que describe el porqué escoger una obra y no otra: "la posesión de una obra de arte es un enamoramiento, y hay que seguir más el impulso del corazón que el de la cabeza" p. 91. Siempre he intentado defender la actitud de tener en cuenta el valor de uso, nunca el de cambio, ante la compra de una obra de arte.

También, como no, en la crítica de la conversión de los museos en parques temáticos, llenos de gentes a las que les importa un rábano lo que están viendo. Habla el autor de visitas selectivas a museos, es decir tomar una parte y dedicarse a ella. Hace unos años en una visita al Louvre  comprobé como la mayoría de los visitantes ni se paraban ante los magníficos Leonardos de la Gran Galería y se apelotonaban ante la Gioconda... Suerte para los pocos que pudimos disfrutar casi a solas de lo que se ofrecía a nuestra contemplación.

Y muchas más ideas y conceptos que van apareciendo a lo largo del libro, especialmente brillante me parece el capítulo "En el estudio de Tiepolo".

¿En qué no estoy de acuerdo?

Está claro que mi punto de vista está del otro lado. Siempre, de todas formas, me ha interesado la opinión de quienes viven la pintura como observadores, especialmente si, como el autor, conviven constantemente con ella.

Así que mis peros son relativos. En algún momento el autor reivindica la obra por encima de la vida del artista. Mejor dejamos correr tal cosa, para no encontrarnos con sorpresas, viene a decir. He de convenir que en ocasiones he defendido tal opción. Ahora mismo no, creo que vida y obra son indisolubles, y sin el entorno, las decisiones del transcurrir vital, no se puede acabar de entender una obra. Acepto que no se quiera entrar en ello, pero siempre significará una carencia. Caravaggio es Caravaggio por cómo vivió y Pasolini es Pasolini, por lo mismo; desde otro extremo Proust, o el encierro en sí mismo de Cézanne.

A pesar de que esto parece querer decir que siempre se debería situar a un personaje en su contexto, aquí me contradeciría a mí mismo.  Porque por un lado así lo pienso y en cambio creo que el arte se debe entender, leer, de un modo acronológico. Es decir como una totalidad espacio temporal. Sería como utilizar un microscopio y un telescopio al mismo tiempo. La observación coexistente de la unidad y la totalidad.
Me gusta pensar en el arte como en un  conjunto, que no avanza sino que se expande. El tiempo y el espacio se confunden en una especie de mapa general de los acontecimientos.

Un Juan Gris al lado de un Piero di Cosimo... ¿por qué no? Tenemos la posibilidad de haber adquirido la capacidad suficiente de disfrutar de ambos y de su misma compañía.

No se diría que mis reticencias son demasiado importantes, más bien como anotaciones al margen, pero si hay una de una cierta entidad. Creo entender la percepción de una persona que, entre otras cosas, es un anticuario, pero me parece que por ello su visión de la pintura es demasiado quirúrgica. El detallismo casi obsesivo que puede llevar a identificar a un autor, una obra, aunque quizá necesario, está fuera de mi interés. Esta mirada tan profesionalizada creo que va en detrimento del apasionamiento que el mismo autor defiende, pero que a mi no me llega como una sensación clara.

Lo, para mí, positivo y no tan positivo del libro se van interrelacionando y formando un todo que tiene algo que seduce. Lo leí de un tirón... ¿qué más se puede pedir?

No hagan caso de mis reticencias y lean el libro, seguro que descubren cosas insospechadas, y les abre nuevas perspectivas para la contemplación de un cuadro o la visita a un museo...




lunes, 24 de agosto de 2009

La corona d'un re donatore

Hace unos días recibí un comentario sorprendente para mí. En la entrada "Reflexiones" hablaba de mi época abstracta, momento, insisto, al que nunca he renunciado - y al que quizá vuelva en otra ocasión. De hecho en la reciente serie El encaje de los tiempos aparecen elementos abstractos.
La sorpresa surgió cuando constaté que algunas personas, quizá por su edad, no conocían esta etapa. Señal inequívoca de la voracidad del tiempo.
Voy a poner aquí una de las series de las que más satisfecho estoy y que ocupó el período 1986-1988: La corona d'un re donatore. Se expuso en la Galería Maeght de Barcelona los meses de octubre y noviembre de 1988.
Este grupo de telas nunca más se ha mostrado completo. Es algo que difícilmente podrá suceder, porque casi todos estos cuadros pertenecen a colecciones privadas. Un par de ellos los conservo yo mismo, incluyendo Le lion vert que cierra la serie. El segundo se puede ver en el futuro Museo Raset, http://www.museo-raset.org/
Una pequeña aclaración sobre el título. En aquella época acostumbraba a encontrar los títulos en lecturas contemporáneas al trabajo. Di con éste en la novela de Gabriele D'Annunzio Il fuoco y me di cuenta que tenía mucho que ver con otros libros y preocupaciones de entonces: el mito del Rey del Mundo, etc. En cuanto al específico Le lion vert las connotaciones alquímicas no pueden ser más evidentes.
Entre mis proyectos figura una exposición en la que se mezclen cuadros figurativos y abstractos intentando demostrar que las diferencias entre unos y otros son mínimas, un simple cambio en la ubicación del observador. Quizá si esta muestra llega a tener lugar, se pueda ver de nuevo alguna obra de esta serie.
El grupo está formado por nueve óleos sobre tela de 195 x 280 cm. con el nombre de la serie y numeradas del I al IX, y un último de 290 x 390 cm. Le lion vert. Las imágenes están colocadas en orden descendente.
24 de agosto de 2009