lunes, 22 de septiembre de 2014

TALLER SEPTIEMBRE - 2

Días siguientes del taller, 16, 17 y 18 de septiembre. Relacionar naturaleza y arquitectura. Trabajar a partir de textos literarios. De nuevo au plein air. Unas jornadas más que interesantes para mi, espero que también para los asistentes. Era un pequeño reto, la primera vez que se hacia un taller en mi nuevo estudio. Creo que el resultado ha sido satisfactorio...
















viernes, 12 de septiembre de 2014

TALLER SEPTIEMBRE 2014 - 1


Después de dos años de inactividad, nuevo taller en el estudio. Aprovechando que disponemos de un pequeño jardín, los dos primeros días empezamos dibujando au plein air.













martes, 22 de julio de 2014

RELECTURAS DE VERANO - 2, LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL Y LOS COLORES


Al redactar la anterior entrada sobre Madame Bovary y el color, me quedó la duda si todas las alusiones al color que ahí hacia Flaubert, serían exclusivas de ese texto o, por el contrario, una constante en el gran autor francés. Así que una nueva relectura, esta vez de La educación sentimental, me ha conducido a la conclusión de que son una constante. Aunque a punto de iniciar la revisión de Salambó -va a ser un verano Flaubert-, les voy a dejar unos nuevos ejemplos del acercamiento al color de Gustave Flaubert.

Antes unas pequeñas aclaraciones, como en el caso de Madame Bovary, no voy a descubrir nada nuevo, sólo algo que tiene que ver conmigo. La educación sentimental, no es únicamente una novela sobre determinado comportamiento de unos seres confusos en una época confusa, es una toma de posición sobre la política y el arte. Más que la cuestión de la política, aunque también, me han interesado, y mucho, las apreciaciones que el autor hace del arte de su época y de los artistas. Aparece el personaje de un pintor, Pellerin, con unas opiniones cambiantes, paradójicas e impagables, llenas de humor, no por parte del personaje, sino del propio Flaubert; aparece también Arnoux que durante una época de su vida hace de marchante con las mismas actitudes que los de ahora mismo. Por último, y esto es lo más personal, Frédéric, el protagonista, durante unos meses quiere ser pintor, para lo que se procura un estudio. En ese lugar tiene un conjunto escultórico de James Pradier, artista por el que Flaubert sentía una gran estima; en 1846 dijo de él : " éste es un gran artista, un verdadero griego, el más antiguo de todos los modernos: un hombre que no se distrae por nada". Pues bien, hace ya algunos años en una visita al Quai d'Orsay, me encontré con una escultura que me fascinó, y a la que hice la fotografía que encabeza estas líneas. Su autor era James Pradier, aunque en aquel momento no lo sabía.

Bien, y ahora voy por los colores:

"...un ancho pantalón blanco caía sobre unas extrañas botas rojas, de piel de Rusia, adornadas con dibujos azules."

"A sus espaldas y sobre la bomba de cobre pendía un largo chal con franjas de color violeta."

"No se le ocurrió nada mejor que hacerle observar el color del otoño."

"Los árboles del jardín formaban dos masas violáceas en sus copas... y el Sena, verdoso en toda su extensión, se deshacía en un muaré de plata."

"...una gruesa levita de color betún zulaque..."

"...sus vestidos de túnica color verdemar, azul, cereza o violeta, pasaban, se agitaban entre los ébanos y las lilas..."

"... la luz se descomponía en cuadraditos azules, mientras que los quinqués del proscenio formaban una sola línea de luces amarillas..."

"Las tabernas, pintadas de color sangre de toro..."

"Estoy tratando de reencontrar el rojo de los chinos..."

"... índigo bajo los ojos, una mancha de bermellón en la mejilla y un toque de hollín diluido en las sienes..."

"El rojo de los pintores no es el mismo que el de los burgueses..."

"Llevaba un vestido de seda rojiza, del color de un vino español."

"... y esa luz blanca le daba unos tonos de nácar a su piel, sonrosaba sus parpados y hacía brillar sus ojos, el vivo color de la fruta se confundía con el de sus labios..."

"... un enorme hervidero de gente, una sola masa de azul oscuro, casi negro..."

"De lejos, los líquenes del suelo se mezclaban con el tono rojizo de los ladrillos; y el conjunto del palacio, de un color herrumbroso como el de una vieja armadura, tenía algo de realeza impasible, una especie de grandeza militar y triste."

"El cielo de un azul tierno."

"Había creído ella coqueto vestirse toda de verde, color que chocaba violentamente con el tono de sus cabellos; era pelirroja."

"... los polvorientos senderos parecidos a grisáceas cintas, las casas que desparramaban entre el verdor manchas blancas y rojas..."

"Ella fue a buscar el retrato. El rojo, el amarillo, el verde y el índigo chocaban en violentas manchas y formaban una cosa horrible, casi irrisoria.

Hasta aquí las notas sobre Flaubert y el color. Estoy seguro que la relectura de Salambó, me proporcionará nuevos argumentos, pero ahora ya creo que es mejor que los descubran por sí mismos.

James Pradier. Escultor francés, nacido en Suiza. 1790-1852.





lunes, 7 de julio de 2014

RELECTURAS DE VERANO, MADAME BOVARY Y LOS COLORES



Durante estos últimos meses ha habido muchos movimientos de libros en casa, algunos se han marchado, buscando una vida nueva, otros se han ido recolocando en otras ubicaciones.

Pero con todo este trajín han llegado a mis manos, y a mis ojos, viejos volúmenes leídos hace mucho tiempo, algunos muchas décadas, así que he pensado que ha llegado el momento de las relecturas.

He empezado con varios autores, de los que no he podido pasar de las primeras páginas, y eso, que en su momento fueron estimables y estimados. No voy a dar ni los títulos ni sus nombres. Me voy a permitir esta pequeña coquetería.

Uno me ha dejado clavado en el sillón: Madame Bovary. No voy a descubrir aquí ni el libro ni el autor. Puede que sea uno de los libros sobre el que más se ha teorizado y especulado.

Pero hay una cosa en  el texto que ha conseguido sorprenderme de nuevo, puede que porqué tiene que ver con mi trabajo, las peculiares descripciones de los colores.

Unos ejemplos:

Refiriéndose a unos ojos "...negros en la sombra y de un azul oscuro a plena luz, tenían como capas de colores sucesivos, unas capas que, más espesas en el fondo, iban siéndolo menos hacia la superficie..."

"Le gustaba el mar sólo por las tempestades, y el verde sólo salpicado entre ruinas..."

"París más grande que el océano, espejeaba así a los ojos de Emma en una atmósfera bermeja"

"En la raya del horizonte se ven, al llegar, los robles del bosque de Argueil  rayados de arriba abajo por unas largas regueras rojas, desiguales; son las huellas de la lluvia, y en esos tonos de ladrillo, destacándose en filetes delgados sobre el color gris de la montaña"

"La tierra estaba toda gris, como en una noche de verano"

"...y a la luz verdusca del crepúsculo, centelleaban, como pequeñas estrellas, las lentejuelas de oro del vestido"

"Por entre los álamos sin hojas pasaba el vapor del atardecer esfumando sus contornos con un tinte violeta, más pálido y más transparente que una gasa sutil colgada de sus ramas"

"...con el buen tiempo que hacía, los gorros almidonados, las cruces de oro y las manteletas de colores parecían más blancos que la nieve"

"La noche se espesaba en las paredes, donde brillaban todavía medio perdidos en la sombra, los gruesos colores de cuatro estampas..."

"Los árboles de los bulevares sin hojas, formaban unas marañas de color violeta en medio de las casas"

"Habitaba un hombre en el país azul donde se balanceaban las escalas de seda"

"La luz azulada de las velas se reflejaba en las chozas cubiertas de iris"

Es únicamente una selección. Durante la lectura del libro pensé que era una fijación mía, obsesionado por la cuestión del color. Pero al finalizar el texto hay una serie de cartas escritas por Flaubert. En una, fechada el 15-16 de mayo de 1852, y dirigida a Louise Colet, el autor dice:

"¿sabes en qué pasé anteayer toda la tarde? En mirar el campo con cristales de color; necesitaba hacer esto para una página de mi Bovary, que creo no será de las peores..."

Así, pues, no eran imaginaciones mías.

He utilizado la versión de Consuelo Berges, publicada por Alianza Editorial en 1974.
El cuadro del principio es de Théodore Rousseau, contemporáneo de Flaubert.





jueves, 26 de junio de 2014

DÍAS DE AGUA Y FUEGO









La amable insistencia de Mariluz y Xavier -magníficos amigos- para que los visitáramos en el Valle de Arán, me ha conducido a vivir una de las experiencias más intensas que recuerdo.

El centro de este suceso es, evidentemente, la "Hèsta deth Haro" en Les. La quema de un gran tronco de árbol la noche de San Juan.

Pero la convulsión anímica empezó antes, con la visita a los "Uelhs det Joèu", es decir las fuentes del río Joèu. El agua surge de la tierra, después de un viaje subterráneo desde el Aneto.
La furia con la que aparece -al menos ese día- produce una gran cantidad de sensaciones diversas, que se mueven entre la fascinación y el terror. Hacen vislumbrar la fuerza de la naturaleza. que hace poco devastó parte de estas tierras. Una impresión mitigada por la presencia de seres humanos, con cara de sorpresa, escondiendo su perplejidad tras las cámaras fotográficas, cosa que yo mismo hice. Un modo de soportar una visión que de otro modo sería inaguantable. Me imagino las sensaciones de un viajero solitario, me sugieren sentimientos propios del romanticismo alemán.

Luego, al anochecer, el árbol de Les. Es muy difícil relatar esa vivencia.

No voy a descubrir aquí la simbología propia del árbol, puede que la más rica y extensa que existe.
Nada más unos apuntes.

En el siglo IV después de Cristo, Firmicus Maternus, un astrólo romano, nacido en Siracusa, narraba como el espíritu de Osiris, era representado por un árbol, en el que excavaban la imagen del dios. Guardada en el interior del mismo árbol, era conservada durante un año y luego quemada.
El tronco del árbol de Les también es guardado durante un año y luego quemado.
He de decir que cuando presencie el rito -no se puede llamar de otro modo- no recordaba este hecho. Pero no hacía falta, lo pongo ahora como una reflexión posterior. 

Varios hechos me impresionaron sobremanera:
La conversión del tiempo del que habla Mircea Eliade, la transformación de éste de profano en sagrado; es decir la abolición del tiempo tal como lo vivimos habitualmente.
La categoría de fiesta, que lleva a la misma conclusión, la danza, generalmente formando círculos alrededor del árbol llameante. El círculo alrededor del árbol hace que éste se convierta en "el centro del mundo".
La lectura más inmediata tiene que ver con un rito de fecundidad, puede que sea uno de los sentidos, y no el menor.  Pero diría que todo iba más allá, rozando el sentido último de las cosas. El misterio de la vida y de la muerte. El fuego consumía el árbol y éste se convertía en chispas que brillaban en la oscuridad y caían sobre los arriesgados danzarines. Era como si la materia se transformase en espíritu. El árbol se convertía ante nuestros atónitos ojos en otra cosa, como si su alma se diluyese en el espacio. Música, danza, exclamaciones de admiración, todo hacía que estuviésemos viviendo algo más allá de nuestra capacidad de comprensión.

Estas pequeñas, y puede que torpes, reflexiones,sólo dan unas ligeras pinceladas de lo que sentí esa noche.

Gracias Mariluz y Xavier, por vuestra hospitalidad y por la insistencia en que Nuria y yo hiciésemos este viaje. Será un recuerdo extraordinario para el resto de nuestras vidas.

Para más información sobre estas cuestiones recomiendo la lectura, como no, de La rama dorada, de Sir James George Frazer, y de Lo sagrado y lo profano, de Mircea Eliade, unos excelentes libros para acompañar este incipiente verano.

En youtube se pueden encontrar imágenes de la ceremonia.


viernes, 13 de junio de 2014

Felices encuentros









 

El pasado miércoles 11, inauguré en la librería Jaimes, una exposición bajo el título genérico de "L'arbre màgic".

Se trata de una serie de acuarelas, y un par de óleos, que tienen como referente principal el árbol. Tema sobre el que Jordi Ibáñez Fanés, hizo una reflexión.

Feliz encuentro con la misma librería, con la que me une una relación de cliente-amigo, que ha durado años y que ha sufrido un paréntesis hasta hace pocos meses, recuperación propiciada, quizá,  por la nueva ubicación, estamos en épocas de grandes cambios, y, a veces, son positivos.

Encuentro con Rimsha Iqbal, autora del poema del anterior post. Con su profesora Begonya Folch, que está haciendo una gran labor en el Instituto Quatre Cantons.

Encuentro más que cálido con un grupo de personas que van siguiendo mi trabajo, algunas desde hace tanto tiempo que datarlo está más allá de mi memoria, otras, afortunadamente, recién incorporadas. !Qué sensación tan positiva y agradable! Creo que es el máximo a lo que puede aspirar un artista: el contacto directo con quienes se interesan por el devenir de la obra. Al menos para mí no puede haber nada más satisfactorio.

Imposible citar a todo el mundo, pero se me va a permitir una licencia, quiero tener un pensamiento especial para Luis Izquierdo, que me obsequió con su libro de poemas La piel de los días.
Le conozco desde que yo era casi un adolescente, y él no mucho más. En Eina me descubrió muchos autores, que yo, ignorante de mí, o no conocía o no apreciaba suficientemente. Fue una presencia impagable ese día, él y todos los demás. A todo gracias.



jueves, 5 de junio de 2014

Una emocionante sorpresa



La vida a veces concede sorpresas muy agradables. Ésta ha sido más que agradable emocionante.

Hace unos días recibí un e-mail de Begonya Folch, profesora del Institut Quatre Cantons, en el que me contaba que una alumna suya, Rimsha Iqbal, contemplando un cuadro mío Arbor Mundi, expuesto en Can Framis, había escrito un poema.

Ya dije en el post anterior, refiriéndome a Stupor Mundi, la importancia que tiene para mí, que la obra produzca un feed back.

A los pintores y escultores nos sucede que cuando la obra sale del estudio, para no regresar, sufrimos una pérdida definitiva, una cierta sensación de muerte. Por ello cuando se recibe una respuesta, algo que llega a partir del trabajo realizado y desaparecido, aparece un nuevo sentido. Un nuevo y estimulante sentido. Algo así acabo de vivir con el poema de Rimsha.

Beneath the trees

I can't promise the sea,
The sky or the stars
I can only promise my body, I know
Perhaps tomorrow we will not be together
Beneath the trees
Poetry with my lips
And that makes  me a devotee of truth
That day hurted me
Wake up! As a line of stars!
You were with me and I still felt  your heartbeat
And into your eyes I learmed to have a different view.

Ella misma lo ha traducido al catalán

No et puc prometre el mar,
Ni el cel ni els estels
Només et puc prometre el meu cos, jo sé
Que potser demà ja no estarem junts dessota els arbres
Poesia amb els meus llavis
Això em fa devot de la veritat
Aquell dia em va fer mal
Aixeca't! Com una línia d'estrelles!
M'acompanyaves tu, i encara sentia el teu batec
I dintre dels teus ulls vaig aprendre a viure una altre visió.

Gracias, Rimsha.